Atlético Nacional es el nuevo campeón de la Liga Postobón

Con goles de Jefferson Duque y Luis Fernando Mosquera, el conjunto verdolaga se consagró ante Santa Fe, en El Campín.

Lo que hace un año fue el reencuentro con la historia, saciando el ayuno de 37 años sin subir a la cúspide del fútbol colombiano, hoy fue tristeza y desazón. La hinchada cardenal preparó una fiesta a la altura, pero Santa Fe no se vistió para la gala y Nacional, con pundonor y entrega, se llevó un triunfo que reivindica a Juan Carlos Osorio, que otra vez se salió con la suya, pese a sus innumerables y hasta a veces incomprensibles decisiones, como aquella de enviar a la tribuna a Jefferson Duque en el duelo de ida. Todo, absolutamente todo discutible, pero que a fin de cuentas terminó con un festejo interminable.


Como si se tratara de una final en la que uno debía asumir el protagonismo y el otro tuviera que esperar agazapado para sacudir en un momento inesperado, ‘Cardenales’ y ‘Verdolagas’ se jugaron sus cartas. Nacional no se ruborizó exhibiendo una propuesta a contrasentido con su paladar futbolístico, ese que pregona el dominio antes que dejarse llevar al sometimiento. No le importó a Osorio, genio y figura hasta el final, convencido de que su política de rotaciones y el planteo de un rígido esquema, ayudaría a complicarle el camino a un Santa Fe impetuoso y aferrado a sus convicciones cuando se juega una instancia decisiva bajo el calor de su gente fervorosa.

El conjunto local no lograba hilvanar las jugadas de posesión acostumbradas, pero aun así se hacía más peligroso con la pelota en los pies que Nacional, poco dúctil y entregado a la lucha sin concesiones. Prueba de ello radicaba en el protagonismo de hombres como Valoy, Mejía, Nájera y Henríquez, martirizado en el primer acto por la rapidez de Jefferson Cuero, el único jugador capaz de romper el molde tirado a la banda y desafiando desde su velocidad, una virtud que con espacios complica y de qué manera. Lo sufrió el defensor samario, conocedor de su eléctrico pique, aunque incapaz de detenerlo sin faltas.

Sin embargo, todo transcurría en detalles, pequeños destellos y mucha fricción. Algunos creen que las finales no se juegan, se ganan. Pero también hay quién cree que para llegar a la meta debe encontrarse un medio. Y tanto Santa Fe como Nacional no tuvieron un camino claro. Se perdieron en el mar del sacrificio y el pundonor. Entonces, El Campín rugía como si presenciara una batalla de gladiadores y no un espectáculo con la pelota. Los cánticos se convertían en bramidos de fortaleza. Muy acorde al cuerpo a cuerpo entre los 22 protagonistas.

A eso jugó Nacional y poco le importó, porque creía en la fiereza del más luchador de todos: Jefferson Duque, menospreciado en casa, valorado como pocos fuera de ella. Y él, que ya ha ganado varias batallas en el fútbol, se creó un espacio donde no lo había y acalló a 35.000 santafereños con una corajeada tremenda y un zapatazo furibundo al primer palo de Camilo Vargas. Nada que hacer para los locales. Fue un sacudón a los 39 minutos, del que apenas tuvo tiempo para lamentarse.

El gol le dio el aire de final a un partido sin ton ni son a lo largo de esos 130 minutos. Se esperaba la respuesta del local y así ocurrió. Wilson Gutiérrez envió al campo a Cristian Martínez Borja por Yulián Anchico, sin rumbo en ambos partidos, falto de afinidad con ese fútbol rápido y eficiente por la banda. Borja se metió en sintonía de inmediato y generó en pocos minutos, lo que Anchico no pudo en toda la serie. Pero Nacional, lejos de rendirse, aguantó, se cambió el overol y siguió batallando.

Santa Fe agotaba todas las armas pero los intentos pasaban en vano. Esta vez ni la media distancia, ni el recurso de la pelota quieta de Omar Pérez, lograron sacar del apuro a un equipo incordiado con su fútbol durante toda la noche. Wilson Gutiérrez puso todo, se la jugó y terminó con todos sus atacantes en el campo: Cuero, Medina, Lalinde y Martínez Borja. Sin embargo, el cúmulo de hombres en ataque no derivó en eficacia en el arco contrario. Caso contrario al de Nacional, que se defendió con argumentos y liquidó cuando el momento lo demandaba.

Y paradojas del destino o no, Duque se lesionó para darle paso a Luis Fernando Mosquera, un ex de poca gratitud entre la hinchada cardenal, que no tuvo piedad para dar la estocada final. Como ocurrió en el 2005, los resultados fueron idénticos. Y el ganador, el mismo.

Alineaciones:

Santa Fe: Camilo Vargas; Juan Daniel Roa, Carlos Valdés, Francisco Meza, Hugo Acosta; Yulián Anchico, Daniel Torres, Gerardo Bedoya, Ómar Pérez; Wilder Medina, Jefferson Cuero.

Nacional: Franco Armani; Francisco Nájera, Óscar Murillo, Alexis Henríquez, Farid Díaz; Stefan Medina, Alexander Mejía, John Valoy, Macnelly Torres, Sherman Cárdenas; Jefferson Duque.

Fuente: WinSports.com

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