Reinaldo Rueda cuenta sobre Christian Benítez

El colombiano, DT de la Selección de Ecuador, habló del 'Chucho' amigo, padre y esposo.

El 3 de septiembre del 2010 fue la primera vez que Reinaldo Rueda vio a Christián Benítez como su jugador de la Selección de Ecuador. Desde ese momento empezaron a forjar una amistad, de la que le cuesta hablar hoy al entrenanador. La inesperada muerte de su pupilo fue un segundo dolor que sufrió en 72 horas. “Imagínate: hace apenas tres días enterré a mi padre (Blas Rueda) y, ahora, esto… ¡La vida es un hilo!”, suspiró.


A Reinaldo, siempre caracterizado por su emotividad, se le quebró varias veces la voz en una charla de recuerdos sobre 'Chucho' Benítez, a solas, desde Ecuador, con EL TIEMPO.

¿Cuál fue su primer contacto con Christián Benítez?

“Lo había visto mucho como jugador y como rival. Incluso, cuando dirigía a Colombia o a Honduras, lo enfrenté. Lo recuerdo especialmente en los últimos juegos en que con Honduras, enfrentamos a Ecuador en amistosos. Ya como jugador nuestro (Selección de Ecuador), la primera vez que nos encontramos fue en un aeropuerto antes de irnos para Guadalajara (México) para nuestro debut -mío, y de mis compañeros de cuerpo técnico-, con la selección ecuatoriana”.

¿Cómo fue ese primer encuentro?

“Muy corto, pero muy bonito. Ocurrió en el Hotel Intercontinental de Guadalajara, para el juego contra México… ¡Justo el primer gol de nuestra campaña como cuerpo técnico colombiano en Ecuador lo hizo Christian Benítez a los 30 segundos contra México, justo el país en el que él estaba volviendo al Santos Laguna!

Ese día le ganamos a México, en el estadio de las Chivas y, después inclusive, estaba su técnico (Rubén) Romano, quien me pidió el favor de que se lo dejara libre, no lo convocara para el siguiente partido amistoso que teníamos, que era contra Venezuela, porque tenía una molestia en un tobillo y querían recuperarlo para un partido de la Liga mexicana. Recuerdo que ese día justo estuvieron su papá, su representante… Cuando estábamos en México siempre lo acompañaban. Christian era un muchacho que siempre se caracterizaba por su solidaridad familiar”.

¿Cómo era su relación con él?

“Era un jugador muy humilde, muy noble, muy sencillo y de una gran calidad humana: Por esas circunstancias de las convivencias, de los viajes, de las concentraciones, aprendimos a conocer esa faceta suya de siempre ser muy cercano a nosotros, al cuerpo técnico colombiano.

Compartimos con nuestras familias en algunas reuniones en la casa del profesor (Carlos Eduardo) Velasco (el preparador físico), en la casa de un amigo en México… Incluso tengo una anécdota: una vez con Aquivaldo Mosquera compartimos una noche en el D. F., en México, y Aquivaldo quería que yo me fuera para la casa de él y Christian decía que no, que yo me tenía que ir con él… Eso demuestra que me tenía afecto y gratitud”.

¿Eran amigos y qué tan amigo era él de los otros jugadores de la Selección?

“Christian tenía un gran significado en el grupo por la relación de amistad que tenía con todos los muchachos. Siempre, cuando había algún conflicto o alguna diferencia o yo reaccionaba con mi comportamiento disciplinario, él trataba de ser el ‘abogado de los pobres’, el mediador, el que me tranquilizaba, para que no fuera a tomar decisiones drásticas… Él unía al grupo y siempre pedía respaldo para el cuerpo técnico.

Una vez, viniendo de Montevideo, del último partido contra Uruguay en la eliminatoria (el 11 de septiembre de 2012), fui al baño del avión. Al salir, cuando abrí la puerta estaba Christian ahí, esperándome, para hacerme solicitudes del equipo. Después llegaron los otros compañeros: él era el vocero, a pesar de tener a jugadores muy maduros o con más trayectoria como Wálter Ayoví. Él era el más cercano a mí por esas cosas de la vida, quizás porque valoró mi buen trato”.

¿Un recuerdo especial…?

“Esa noche en que Aquivaldo y él se peleaban para que me fuera a quedar a la casa de uno de los dos, compartimos un asado en la casa del presidente del equipo Atlante en México.

Yo llegué con Aquivaldo porque yo fui a visitarlo a él y a su familia a su casa. Después pasamos a encontrarnos con ‘Chucho’ su señora y sus niños. Luego nos fuimos para la casa del presidente del Atlante, ‘Pepe’ García, y aunque era un asado, la esposa de ‘Chucho’ llegó ahí con dos recipientes llenos de arroz: ‘Chucho’ no podía dejar de comer arroz. Eso nos pareció simpático. Ayer recordamos con mis hijos y mi señora eso: a él no le podía faltar el arroz ni siquiera en un asado.

A él le encantaba, además, el ‘verde’, o sea el plátano verde, el encebollado, los camarones… Era muy cercano a Colombia, de la región de Esmeraldas, que es Pacífico y muy parecida al Pacífico nuestro”.

¿Qué otros recuerdos le llegan, en este instante, de Christian…?

“El del futbolista extraordinario, el del gran líder del grupo…. Por ejemplo, era el primero que llegaba al terminar las vacaciones. Lo hacía una semana antes para mantener su forma deportiva y prepararse… Viajaba a la concentración de primero, siempre dando buen ejemplo.. Era muy alegre, muy familiar, muy sencillo, muy especial…

Uno dice que no hay muerto malo, pero Christian fue una persona muy especial de verdad, por su nobleza y su sencillez. Sobre todo cuando se dirigía a nosotros los integrantes del cuerpo técnico, a Pedro Zape, el profesor Velasco… ¡Nos hablaba imitando nuestro acento colombiano y con términos muy colombianos! Siempre era muy especial en ese aspecto…”.

Usted dice que compartió en familia con él…

“Tenía una vida familiar espectacular. Siempre estaba pendiente de sus hijos. Acababa de tener una bebecita hace apenas unos meses… Dejó dos ‘mellicitos’ y al niño mayor que tenía antes del matrimonio…

Era muy familiar. Estaba muy pendiente de su esposa, que muchas veces viajaba a los partidos, y él estaba pendiente del alojamiento de ella, de todas sus cosas…. Sus vacaciones eran siempre en familia. Cuando estuvimos en Portugal, por ejemplo, conocí a su mamá (Beatriz Betancourt), que siempre ha vivido en Italia: él la llevo para el partido amistoso contra Portugal y ahí me la presentó”.

Que quisiera decir de Christian que no haya dicho…

“Ya todo lo dije… De verdad, él era un muy buen hombre, sencillo, humilde y noble; y, claro, un gran futbolista”.

 

 

Fuente: eltiempo.com