Historia de amor en el estadio metropolitano de Barranquilla

“Ojalá nos pudiéramos casar en el estadio Metropolitano. Es una gran idea terminar esto donde inició”

En esta oportunidad Cupido utilizó una flecha que le prestó un indio &#39Motilón’ para que Ingrid Lizarazo Ortiz fuera la única juniorista que saliera feliz del estadio Metropolitano, tras la derrota 2-0 ante Cúcuta Deportivo, el domingo anterior.


A ella le importó un pepino el desastre de presentación de su equipo. Su novio, Mario Ramírez, le pidió la mano delante de 24.226 aficionados (en el estadio) y quien sabe cuántos miles más a través del televisor.

Temprano fue desplegado sobre la tribuna de nororiental alta un pasacalle blanco, con los escudos de los equipos en contienda y la frase que toda mujer desea escuchar desde niña: “¿Te quieres casar conmigo?”.

Ella, ubicada con su novio y un par de amigos en occidental baja, dijo “Sí”, sin dudarlo. “Fue una linda sorpresa”, manifestó la afortunada.

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La propuesta generó envidia en las no casadas que presenciaron la singular propuesta matrimonial. Incluso, más de una pellizcó a su pareja por culpa del ingenio de este comerciante cucuteño radicado en Barranquilla.

“Viste… ¡qué tierno ese muchacho, ahí tienes el ejemplo!”, alcancé a escuchar un reclamo del una ya de por sí adolorida juniorista. Su equipo jugaba mal y perdía 1-0 al término del primer tiempo.

“Lo hice porque ella quería algo diferente. Como los dos somos amantes del deporte, tomé la idea de hacerlo en el templo del fútbol colombiano, la casa de la selección Colombia y la casa de Junior. Estoy contento porque ella dijo que sí de una”, indicó un más feliz que de costumbre Ramírez. A la alegría por la victoria de su equipo, se unió el sí de su novia.

Otro barranquillero, con el desparpajo característico, señalaba a la mascota del Junior para que sirviera de pajecito de la boda.

Ramírez trazó el plan desde hace un año. “Me dije que el próximo partido Junior Cúcuta en Barranquilla, le propondría matrimonio”. El comerciante pagó la boleta a un cómplice en oriental para que extendiera el pasacalle.

Ella, soledeña e hincha del Junior. Él cucuteño y fanático del &#39doblemente glorioso’. Este domingo no hablaron del balón en el palo de Dayro Moreno o del golazo de Steven Mendoza. Todo giraba en torno a los preparativos del matrimonio.

Con 6 años de noviazgo, a la pareja le gustaría que la boda fuera en el mismo escenario de la propuesta de matrimonio: el Metropolitano.

“Ojalá nos pudiéramos casar en el estadio Metropolitano. Es una gran idea terminar esto donde inició”, dijo la hoy comprometida, dedicada al negocio de la confección de ropa.

Fuente: zonacero.info