Análisis: el club de los 5 técnicos despedidos (y contando)

No ha terminado la quinta fecha de la Liga colombiana y se confirma el despido del quinto técnico. ¿Qué está pasando?

La estabilidad no es norma en el fútbol profesional colombiano y lo que pasó durante la quinta fecha de la Liga lo demuestra: Junior despidió a Amaranto Perea, Eduardo Lara dejó de ser el DT de Once Caldas, Dayron Pérez renunció al banquillo del Huila y Jorge Luis Bernal fue retirado de Patriotas, sumándose así a Giovanny Ruiz, que ya había sido licenciado del Pasto la semana pasada.

Los malos arranques de campeonato son la explicación oficial en los cinco casos, pero lo cierto es que cuando la cuarta parte de los equipos en competencia cambia de entrenadores apenas en la quinta fecha, es inevitable preguntarse por el nivel de la liga y la situación laboral de los técnicos.

Por supuesto, cada caso es diferente. Amaranto Perea dirigió al Junior en 67 partidos, ganando 28, empatando 21 y perdiendo 18. Su proceso fue de largo aliento y al final nunca recibió el apoyo pleno de la afición por la falta de títulos y las eliminaciones continentales. Este semestre, tras perder a sus dos máximas estrellas, Miguel Borja y Teo Gutiérrez, el equipo no arrancó y apenas sumó una victoria y tres empates en los cinco partidos disputados en Liga.

Tras ser eliminado el año pasado en la Libertadores, Perea reflexionó sobre el nivel de la liga colombiana y fue crítico: “No es un tema de Junior solamente, nos cuesta la intensidad, nos cuesta competir. Nuestra liga no es tan fuerte para pensar que salimos en lo internacional y con nuestro ritmo alcanza”.

Esta posición ha sido similar a la de otros entrenadores: “Es una liga mala, es antitécnica. Hay una exigencia muy grande sin tener el trabajo necesario. No puedo hablar de procesos ni de proyectos”, dijo en el primer semestre Luis Fernando Suárez, entonces entrenador del Bucaramanga. Jorge Luis Pinto, el DT colombiano con mejores resultados en un Mundial, siguió esa línea al afirmar: “Uno de los problemas del fútbol colombiano es que estamos haciendo demasiadas pausas, nuestro fútbol se ha vuelto muy lento”.

Y dictó en ese momento, abril de este año, una sentencia que parece haberse comprobado en esta quinta fecha: “Copiamos mal eso de dos campeonatos en un año, y el tema de los procesos que en Colombia no se respetan y con esa cambiadera de técnicos, la calidad del fútbol decae”.

Porque sí, Amaranto se va tras casi 70 partidos y un proceso que no cuajó, pero Bernal fue contratado para este semestre (dirigió 5 partidos) al igual que Ruiz (4 partidos en Pasto), Lara había llegado en enero a Patriotas (siete meses) y Pérez había ascendido al Huila y dijo no más tras la quinta fecha.

Sin estabilidad y sin procesos, como bien dijo Pinto, es imposible construir equipos competitivos y esto se ve perfectamente en los resultados de los clubes colombianos en el exterior. Porque el problema no es ni de esta fecha ni de estos cinco: Atlético Nacional, el más veces campeón localmente y el de mostrar internacionalmente, llevan nueve técnicos en cuatro años. América, que ha ganado dos veces la liga desde que ascendió en 2017, también ha tenido nueve entrenadores desde entonces, incluyendo múltiples interinatos de Jersson González.

Y claro, los cambios puede que no afecten en la Liga, pero cuando llega la hora de enfrentarse con clubes de otros países se ve el bajo nivel que se maneja en Colombia. Como lo dijo el DT Diego Corredor: “el torneo corto le cae muy bien a los equipos porque cualquiera puede llegar a las finales”. Y acá cualquiera es campeón, y ese drama vende y prende televisores, pero es perjudicial para la salud de nuestro fútbol, como bien complementa el propio Corredor: “Los técnicos que en dos o tres fechas no se les dan las cosas, les cortan los procesos. Para nosotros sí sería lo mejor tener un torneo largo, que dure todo un año porque hay tiempo para vivir los cambios que se presentan en las nóminas”. Y sin poder vivir sos cambios, sin adaptación, los equipos están en una eterna reseteada que funciona para el medio nacional, pero que en últimas afecta cualquier proyecto.

Lo cierto es que van cinco cabezas de técnicos, y contando, pues los nombres de Harold Rivera (Santa Fe) y Alfredo Arias (Cali) no tenían asegurada su continuidad y, si los resultados no llegan, es posible que no pasen del fin de semana en sus cargos.

Sí, la estabilidad no es norma en el fútbol profesional colombiano, y parece que esa es una de las claves para explicar por qué la calidad tampoco.