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El estadio 12 de octubre y templo de la localía de Cortuluá, no recibió el visto bueno por parte de la Dimayor para que sea uno de los escenarios que acojan los compromisos de los torneos organizados por la máxima entidad del fútbol colombiano a disputarse en el 2017.

Después de una inspección efectuada este jueves al estadio de Tuluá, el ente mayor del fútbol profesional de nuestro país, dictaminó que hasta que no se mejoren algunas falencias del escenario deportivo puntualizadas por el organismo, Cortuluá deberá buscar una sede para enfrentar la Liga y Copa Colombia del próximo año.

Las anomalías del estadio consisten en el deficiente estado de la cancha, el cual según la Dimayor, no asegura la entereza física de los jugadores. Asimismo, la equivocada ubicación de los bancos de suplentes que entorpece la labor de los técnicos y árbitros.

También debe retirar los alambres de púas situados en las tribunas y mejorar la salida de los jugadores, la cual debe ser alejada de los hinchas.

A su vez, el reciento tendrá que renovar la salubridad en los camerinos y deberán potenciar la iluminación del campo de juego para cumplir con pautas necesarias para las transmisiones de televisión.

El alcalde de Tuluá, Gustavo Vélez, consideró que sin el apoyo del gobierno nacional, las mejoras del estadio son una utopía.

Mientras el equipo ‘corazón del Valle’ soluciona está situación, entre las posibles opciones para ser su sede transitoria se encuentran el Pascual Guerrero, el estadio Francisco Rivera Escobar, de Palmira; y el escenario del Deportivo Cali, ubicado en Palmaseca.